Y pasó la navidad, con un saborcillo algo soso, no se vieron las celebraciones del año pasado, no hubieron lucecitas alegres en las calles limeñas, si bien los comercios estuvieron abarrotados de gente y las campañas nos recordaban la alegría de las fechas, siento que no fue lo mismo, sentí en lo particular que había un mayor hincapié en despertar el impulso por las compras compulsivas, nada de regalos, que a pesar de las diatribas de algunos cristianos conservadores, tiene un sentido muy positivo, pues es dar de lo nuestro, nuestro trabajo y esfuerzo a los demás a través de un regalo, de preocuparte porque el regalo sea bueno y no sólo por cumplir; ahora siento que todo se enfocaba a comprar por comprar, no por hacer un regalo a nadie, sólo por comprar. Espero que esto sea producto del cambio de gobierno municipal y no una costumbre que se vaya a arraigar, sería triste tener navidades con ese espíritu tan hueco.
Otro punto bastante recurrente en esta fiesta es la melancolía navideña, a veces transformada en profunda depresión y un odio hacia la navidad, más de uno se deprime en estas fechas y otros tantos adoptan la filosofía del Grinch y detestan la navidad; en mi caso amo la navidad, me parece una fiesta alegre, las calles lucen diferentes y la gente de alguna manera tiende a ser más cortés que de costumbre, aunque no todos como bien sabemos. Leí en 20 de diciembre una nota en peru21 donde hablaban sobre la depresión navideña, el texto iba así:
“¿Por qué la Navidad deprime a muchos? ¿Por qué una fecha de felicidad puede generar tristeza? Son preguntas que siempre nos hacemos al oír expresiones como “odio la Navidad”, “quiero que pasen rápido estos días” o “sólo dormiré en la Nochebuena”.
Édgar Miraval Rojas, director general del Hospital Nacional Especializado Víctor Larco Herrera, nos da una explicación psicológica a tal reacción.
Señala que estas fechas se han caracterizado por la unión familiar, la entrega de regalos y la felicidad. Sin embargo, cuando esta situación no se concreta como lo esperamos (ya sea por la falta de dinero, el rompimiento con la pareja, la ausencia del ser querido, etc.), se presenta un nivel de frustración que desborda el sistema de autocontrol, evidenciándose la depresión.
El especialista refiere que los niños, las mujeres y las personas de la tercera edad son los más sensibles. Miraval recomienda que se acuda siempre a un especialista cuando se presente un estado de tristeza o de desinterés exagerado”.
Pero yo creo más que en el poder de la terapia, en el poder de la planificación, visualizar la navidad que deseamos, ser concretos y centrarnos en algunos puntos clave, la cena, los regalos, los rituales si son cristianos; y dedicar el resto del año a hacer que esa visión se concrete, además debemos tener en cuenta que pueden surgir eventualidades que hagan que varíen las cosas de una manera u otra, sea a favor o en contra, simplemente debemos aprender a sobrellevarlas y mantener el objetivo central.
Si eres de los que no le gusta la navidad o la navidad los deprime entonces prueba hacer esto:
Elabora una lista donde contenga los elementos que harían de tu navidad una feliz navidad, empieza por las cosas materiales, por ejemplo el árbol, que tipo de árbol quieres, como lo quieres adornar, el pie del árbol, la cena de navidad, que platillos se han de servir, como debe ser la mesa, como debe estar adornada, el mantel, el camino de mesa, los cubiertos, servilletas, elabora tu lista de regalos, puedes ir incluyendo a más personas durante el año, pero, muy importante, no esperes retribución, regala por el hecho de regalar no por esperar nada a cambio, simplemente por ver una sonrisa en otra persona que tal vez no se imaginaba que recibiría un regalo, piensa en cómo quieres que se vea tu casa en navidad, las luces y adornos, el nacimiento, con que personas quieres pasar la navidad, qué posibilidades hay de que te puedan acompañar ese día, luego piensa en cómo crear un clima más armonioso, que podrías hacer para ello, evita a aquellas personas que sabes perfectamente que podrían arruinar tus fiestas, luego elabora un cronograma durante el año, el dinero que deberás destinar al ahorro navideño, mes a mes, los días para las compras, para el aseo de la casa, para adornarla, quienes podrían ayudarte en ello, sea como sea no centres tus expectativas en las demás personas, si te ayudan agradécelo pero no están en obligación de hacerlo, que tu así lo quieras es absurdo y sólo te generarás frustración si mantienes esas expectativas, mientras más altas más corres el peligro de desilusionarte y terminar odiando la navidad.
Un deportista dedica varios años para su gran competencia, para el gran día en las olimpiadas, largas horas de agotador entrenamiento, exigirse al máximo día a día, todo para unos minutos de competencia, pero que valen de largo todo ese esfuerzo. Si ellos lo pueden hacer, ¿porque no dedicarle algo de esfuerzo a planificar y lograr nuestra navidad soñada? Todo será cuestión de decisión y compromiso personal.


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