El
miércoles 7 de enero tres encapuchados tomaron por asalto las oficinas del
semanario satírico "Charlie Hebdo" en el momento preciso en que
editor y dibujantes estaban en plena reunión, facilitando la tarea de asesinar
a 11 de ellos más un policía que llegó primero al lugar de los hechos. Unas
horas después, las manifestaciones de solidaridad, indignación, vigilias y
homenajes no se hicieron esperar; todos aplaudiendo a los mártires de la
“libertad de prensa”; sin embargo, Charlie Hebdo, se ganó a pulso el odio de
muchos sectores; especialmente el islámico; por hacer sistemático y gratuito
escarnio de las imágenes, símbolos y personajes sagrados de cada credo, y de
los miembros de esa religión; todo bajo la bandera de la libertad de expresión,
avalada por los grupos progres y con la consigna de que nada es sagrado hoy en
día.
Sin
embargo, pienso que Charlie Hebdo es sólo un producto, un producto de estos
tiempos, donde la tolerancia ha dejado de ser una ruta de doble vía, para ser
secuestrada por ciertos grupos e ideologías que determinan que es tolerable y
qué no lo es. Así, por ejemplo, podemos burlarnos de los santos, de Mohamed, de
Alá, la biblia, satirizar sus ritos, mofarnos de sus costumbres; pero eso sí,
jamás podremos permitir que ellos opinen sobre asuntos públicos, está
terminantemente prohibido que la Iglesia Católica o algún creyente opine sobre
la sexualidad, sobre el aborto o sobre cualquier tema de agenda pública, so
pena de hacerlos callar con un cargamontón de burlas, amenazas, denuncias
penales y la supuesta condena social. Chalie Hebdo se burlaba de la Iglesia
Católica, de manera constante y grotesca, hasta ahí se sentían los vivos, el
abusón del cole que sabe que el chiquito no le va a hacer nada; pero meterse
con los musulmanes es otra cosa, ellos no tienen por consigna poner la otra
mejilla, más bien todo lo contrario y al final eso fue lo que pasó, hartos de
tanta burla y después de habérselos advertido muchas veces, después de que el
mismísimo secretario de la ONU se los pidiera, Charlie Hebdo continuó con su
campaña de alimentación de ese monstruo maligno que es la xenofobia,
promoviendo la discriminación, el racismo y el odio.
Una de
sus portadas más criticadas se inspiró en la guerra en Egipto. El 3 de julio
del 2013 el presidente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas Egipcias,
Abdul Fatah al-Sisi, derrocó con ayuda del Ejército al presidente Mohamed
Morsi, el primer jefe de Estado egipcio elegido en elecciones, colocando
interinamente a Adli Mansur como presidente. Posterior a estos hechos estalló
una guerra civil con cientos de muertos por parte de ambos bandos. Por esas
mismas fechas Chalie Hebdo sacó una portada con el anuncio “masacre en Egipto”
y un musulmán abaleado mientras sostiene el Corán con la frase “El Corán es una
mierda no detiene las balas”. Definitivamente no me puedo imaginar a los
familiares y seres queridos de las víctimas leyendo la publicación muertos de
risa; no me imagino una madre que perdió a un hijo leer con beneplácito la
carátula número 1099 de Charlie Hebdo. Pensando precisamente en eso, y ahora
que 11 miembros del semanario han sido asesinados, se me ocurre que un homenaje
más acorde con el espíritu “irreverente” de la publicación sería poner una
carátula como la que encabeza este artículo donde en lugar de un anónimo muslim
está el rostro de Stephane Charbonnier, editor de Chalie Hebdo; si es gracioso para
los egipcios, ¿por qué no para los franceses?, ¿por qué no para occidente?; ¿no
sería más congruente publicar; en lugar de ese poco creativo lema “je suis
Charlie”; un montón de memes satirizando el ataque, riéndonos de la forma en
que los tomaron por sorpresa o de los agujeros que dejaron las balas?; todo es
más gracioso cuando no se trata de ti; como dije antes, la tolerancia se ha
vuelto pista de un solo sentido;
Es
maravilloso no ser un personaje público obligado a decir necesariamente lo
“políticamente correcto”, solidarizarse a regañadientes con las víctimas;
hablar en pro del libertinaje de la prensa y tratar a estos 11 muertos como
mártires cuando en realidad el único mártir es Ahmed Merabet, policía
irónicamente musulmán, que fuera abatido con un tiro en la cabeza disparado por
uno de los tres hombres armados a quienes me niego a llamar terroristas; así
tal cual, no los considero terroristas por qué muchos de nosotros podrían estar
en su lugar ahora, si piensan que no, hagan un pequeño ejercicio mental, en la
ilustración que sigue coloque en los óvalos en blanco el rostro de su abuelo,
su padre y usted o su hermano, o de otras tres personas muy queridos y
respetados por usted.
Ahora
responda con sinceridad: ¿le parece graciosa la imagen resultante? ¿Lo
haría reírse aún más si ésta se repitiera a diario? ¿Le sería indiferente si la
publicaran en un medio masivo? Si al pedirles a los editores que la retiren o
que paren de hacer más de ellas, sólo reciben evasivas y burlas, si después de
acudir a la ley, esta falla en contra suya ¿Qué sería lo siguiente que haría?
¿Los dejaría humillar a usted y sus seres queridos así? Esta comparación puede
resultar a muchos disforzada, pero es absurdo juzgar la fe de una persona
cuando ésta es totalmente ajena a nosotros, sólo demuestra ignorancia y
estupidez criticar sobre experiencias religiosas que jamás hemos experimentado
como un creyente las experimenta.
Soy
agnóstico y no me interesa defender un credo en particular, pero si me importa
defender el derecho de todos, incluso los que no piensan como yo o de los que
no pueden tener voz, a hablar, a decir, a opinar, jamás callar; cuestionarlos
sí, criticarlos y objetar sus ideas, pero con argumentos alturados, no con
burlas, no con violencia; por qué lo que hacía Chalie Hebdo era eso, violencia
pura e incitar al odio y la desensibilización. En verdad, es una lástima que se
tenga que recurrir al asesinato para recordar a alguien que todos merecemos
respeto.
