sábado, 10 de enero de 2015

¡Vamos Charlie! ¿Por qué no publicas algo gracioso ahora?

El miércoles 7 de enero tres encapuchados tomaron por asalto las oficinas del semanario satírico "Charlie Hebdo" en el momento preciso en que editor y dibujantes estaban en plena reunión, facilitando la tarea de asesinar a 11 de ellos más un policía que llegó primero al lugar de los hechos. Unas horas después, las manifestaciones de solidaridad, indignación, vigilias y homenajes no se hicieron esperar; todos aplaudiendo a los mártires de la “libertad de prensa”; sin embargo, Charlie Hebdo, se ganó a pulso el odio de muchos sectores; especialmente el islámico; por hacer sistemático y gratuito escarnio de las imágenes, símbolos y personajes sagrados de cada credo, y de los miembros de esa religión; todo bajo la bandera de la libertad de expresión, avalada por los grupos progres y con la consigna de que nada es sagrado hoy en día.
Sin embargo, pienso que Charlie Hebdo es sólo un producto, un producto de estos tiempos, donde la tolerancia ha dejado de ser una ruta de doble vía, para ser secuestrada por ciertos grupos e ideologías que determinan que es tolerable y qué no lo es. Así, por ejemplo, podemos burlarnos de los santos, de Mohamed, de Alá, la biblia, satirizar sus ritos, mofarnos de sus costumbres; pero eso sí, jamás podremos permitir que ellos opinen sobre asuntos públicos, está terminantemente prohibido que la Iglesia Católica o algún creyente opine sobre la sexualidad, sobre el aborto o sobre cualquier tema de agenda pública, so pena de hacerlos callar con un cargamontón de burlas, amenazas, denuncias penales y la supuesta condena social. Chalie Hebdo se burlaba de la Iglesia Católica, de manera constante y grotesca, hasta ahí se sentían los vivos, el abusón del cole que sabe que el chiquito no le va a hacer nada; pero meterse con los musulmanes es otra cosa, ellos no tienen por consigna poner la otra mejilla, más bien todo lo contrario y al final eso fue lo que pasó, hartos de tanta burla y después de habérselos advertido muchas veces, después de que el mismísimo secretario de la ONU se los pidiera, Charlie Hebdo continuó con su campaña de alimentación de ese monstruo maligno que es la xenofobia, promoviendo la discriminación, el racismo y el odio.
Una de sus portadas más criticadas se inspiró en la guerra en Egipto. El 3 de julio del 2013 el presidente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas Egipcias, Abdul Fatah al-Sisi, derrocó con ayuda del Ejército al presidente Mohamed Morsi, el primer jefe de Estado egipcio elegido en elecciones, colocando interinamente a Adli Mansur como presidente. Posterior a estos hechos estalló una guerra civil con cientos de muertos por parte de ambos bandos. Por esas mismas fechas Chalie Hebdo sacó una portada con el anuncio “masacre en Egipto” y un musulmán abaleado mientras sostiene el Corán con la frase “El Corán es una mierda no detiene las balas”. Definitivamente no me puedo imaginar a los familiares y seres queridos de las víctimas leyendo la publicación muertos de risa; no me imagino una madre que perdió a un hijo leer con beneplácito la carátula número 1099 de Charlie Hebdo. Pensando precisamente en eso, y ahora que 11 miembros del semanario han sido asesinados, se me ocurre que un homenaje más acorde con el espíritu “irreverente” de la publicación sería poner una carátula como la que encabeza este artículo donde en lugar de un anónimo muslim está el rostro de Stephane Charbonnier, editor de Chalie Hebdo; si es gracioso para los egipcios, ¿por qué no para los franceses?, ¿por qué no para occidente?; ¿no sería más congruente publicar; en lugar de ese poco creativo lema “je suis Charlie”; un montón de memes satirizando el ataque, riéndonos de la forma en que los tomaron por sorpresa o de los agujeros que dejaron las balas?; todo es más gracioso cuando no se trata de ti; como dije antes, la tolerancia se ha vuelto pista de un solo sentido;

Es maravilloso no ser un personaje público obligado a decir necesariamente lo “políticamente correcto”, solidarizarse a regañadientes con las víctimas; hablar en pro del libertinaje de la prensa y tratar a estos 11 muertos como mártires cuando en realidad el único mártir es Ahmed Merabet, policía irónicamente musulmán, que fuera abatido con un tiro en la cabeza disparado por uno de los tres hombres armados a quienes me niego a llamar terroristas; así tal cual, no los considero terroristas por qué muchos de nosotros podrían estar en su lugar ahora, si piensan que no, hagan un pequeño ejercicio mental, en la ilustración que sigue coloque en los óvalos en blanco el rostro de su abuelo, su padre y usted o su hermano, o de otras tres personas muy queridos y respetados por usted.

 Ahora responda con sinceridad: ¿le parece graciosa la imagen resultante? ¿Lo haría reírse aún más si ésta se repitiera a diario? ¿Le sería indiferente si la publicaran en un medio masivo? Si al pedirles a los editores que la retiren o que paren de hacer más de ellas, sólo reciben evasivas y burlas, si después de acudir a la ley, esta falla en contra suya ¿Qué sería lo siguiente que haría? ¿Los dejaría humillar a usted y sus seres queridos así? Esta comparación puede resultar a muchos disforzada, pero es absurdo juzgar la fe de una persona cuando ésta es totalmente ajena a nosotros, sólo demuestra ignorancia y estupidez criticar sobre experiencias religiosas que jamás hemos experimentado como un creyente las experimenta.


 Soy agnóstico y no me interesa defender un credo en particular, pero si me importa defender el derecho de todos, incluso los que no piensan como yo o de los que no pueden tener voz, a hablar, a decir, a opinar, jamás callar; cuestionarlos sí, criticarlos y objetar sus ideas, pero con argumentos alturados, no con burlas, no con violencia; por qué lo que hacía Chalie Hebdo era eso, violencia pura e incitar al odio y la desensibilización. En verdad, es una lástima que se tenga que recurrir al asesinato para recordar a alguien que todos merecemos respeto.

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